Estado de la cuestión de la Inteligencia Territorial
La integración de equipos de investigación y de actores territoriales para dar una dimensión europea a las herramientas de la inteligencia territorial pone en cuestión el uso de esas herramientas, metodologías, protocolos de investigación, sistemas de datos así como las prácticas de participación, partenariado y enfoque integral. ¿Cuál es el actual estado de la cuestión en este campo que requiere un enfoque multidisciplinar en las áreas de conocimiento, gobernanza e ingeniería territorial?
Tradicionalmente la Inteligencia Territorial se ha alimentado de disciplinas como la economía, de la geografía, de las ciencias y tecnologías de la información y comunicación (ICST) y de la gestión del conocimiento. Los vínculos con la inteligencia económica y las ICTS son a menudo citados en las actuales definiciones de inteligencia territorial. Los sistemas de inteligencia territorial requieren el uso de procesos tradicionales de transmisión de la información y de las tecnologías de la información y comunicación por medio de sitios de Intranet e Internet, documentación, sistemas de información geográfica y análisis de datos.
Las actuales actividades de investigación en Inteligencia Territorial están principalmente lideradas por Jean-Jacques Girardot (http://thema.univ-fcomte.fr/) así como por Philippe Dumas and Yann Bertacchini (http://i3m.univ-tln.fr/). Sus definiciones siguen la misma dinámica y establecen que la inteligencia territorial:
- Concierne a “todo el conocimiento multidisciplinar que mejora el conocimiento de la estructura y la dinámica del territorio” [Girardot 2002]
- Concibe “como el proceso cognitivo de organización de la información y el territorio como el espacio de relaciones significativas” [Dumas 2004]
- O bien “puede estar vinculada a la territorialidad que resulta de los fenómenos de apropiación de los recursos de un territorio, en los intercambios de competencias entre categorías de actores locales de cultura diferente” [Bertacchini 2004].
Tres evoluciones refuerzan esta perspectiva
En primer lugar la sociedad contemporánea se define a sí misma como la “sociedad de la información” en la cual se expande ampliamente el uso de las tecnologías de información a bajo coste provocando así innovaciones sociales y organizacionales. El concepto de “sociedad del conocimiento” enfatiza la importancia del conocimiento, la creatividad, el capital social y el capital humano.
De aquí que “el territorio no sea percibido nunca más como un marco natural de constricción, equipado con una herencia histórica más o menos valiosa, sino como una construcción de los actores” [Daumas 2003].
Finalmente, si consideramos la definición de desarrollo sostenible, como se citó previamente, el Informe Brundtland [1987] aclara que dos conceptos son inherentes a esta noción. El concepto de “necesidades”, y más particularmente las necesidades esenciales de los más necesitados, para quienes se recomienda otorgar la máxima prioridad, y la idea de límites que el estado de nuestras técnicas y organización social impone a la capacidad de entorno para responder las actuales y futuras necesidades.
Tales orientaciones establecen la especificidad y el valor añadido del proyecto caENTI (siglas inglesas de la Acción de Coordinación de la Red Europea de Inteligencia Territorial), que desarrollará acciones de investigación que hacen hincapié en las relaciones sociales humanas de todo tipo, en la multidisciplinaridad y en un sistema de acciones conjuntas. La comunicación juega un importante papel, así como las tecnologías de la información.
El desarrollo de la ciudadanía y de la democracia, la equidad social, así como el progreso económico y social constituyen los principales objetivos del desarrollo territorial y la gobernanza territorial.
En la mayoría de las regiones del área europea, la gobernanza basada en factores de demarcación administrativa (pueblos, ciudades) prevalece sobre la gobernanza centrada en el territorio y en la comunidad territorial con un estrecho vínculo con la noción de desarrollo sostenible (por ejemplo, muchas web-sites regionales europeas no hacen ninguna referencia al modelo participativo). En este sentido el concepto de gobernanza territorial parece tener un ligero precedente en Canadá (Acadie, Outaouais). Este sólo recientemente comienza a ser tomado en consideración en actividades de investigación llevadas a cabo en Europa y en Francia (“The fourth Days of the nearness: the territorial governance as new mode of territorial coordination ”, FUCAM de Mons, Université Joseph Fourier de Grenoble, 25th May 2004, and seminar “ Territorial reorganizations and new administrative borders ” of the École Normale Supérieure de Lyon, 11th March 2005). En Australia, por ejemplo, la mayoría de los debates están relacionados con el problema de la gobernanza del desarrollo regional sostenible, “Promoting sustainable development: The Question of Governance” [Lawrence 2004, http://www.irsaworld.org/XI/program/Lawrence.pdf ] in “ CATALYSE. Cunoastere, participare si dezvoltare in spatiu comunitar” (Catalysis. “Knowledge, participation and development in the community space”) [Pascaru coord. 2005].
La rareza de prácticas multidisciplinares dificulta el desarrollo del conocimiento territorial, de herramientas de difusión de datos territoriales y, finalmente, la realización de los necesarios análisis de los territorios con un enfoque integrado. El enfoque científico fundamental en las ciencias sociales está todavía dominado por un enfoque sectorial, la multicisciplinaridad comienza a ser considerada principalmente entre las disciplinas más íntimamente relacionadas (entre sociología y psicología, entre economía y geografía, por ejemplo) y mucho menos frecuentemente entre disciplinas distantes (sociología y geografía o ciencias de la información y de la comunicación). Trabajos de investigación sobre conexiones entre comportamientos y medio ambiente son llevados a cabo en el sudeste asiático “Methodology and Major Findings of a Comparative Research Project on Environmental Consciousness in Hong Kong (China), Japan, Thailand, and Vietnam” in south-eastern Asian Studies [Nickum et Rambo 2003, http://www.cseas.kyoto-u.ac.jp/edit/publications/seas/41/1/metho.pdf ].
Con respecto a las actividades de investigación comparativa, aunque el área europea sea el principal territorio de investigación y el análisis científico sea europeo, dominan los estudios coordinados por las más notorias universidades americanas especialmente en lo que se refiere a recursos, publicaciones culturales y actividades de diseminación (véase XI World Congress of Rural Sociology, Trondheim, Norway, July 25-30, 2004, http://www.irsaworld.org/XI/program/workshops.html ). Estas universidades desarrollaron, especialmente en Europa Central y del Este, redes de investigadores bien integrados, dando lugar a visibles resultados. Los programas europeos financiarían más bien la formación de actores y acciones sectoriales de desarrollo local, pero no programas científicos de investigación fundamental, los cuales, no obstante, son vitales para la buena aplicabilidad de los primeros.
En el campo de la ingeniería territorial, el uso de los Sistemas de Información Geográfica sigue siendo de difícil acceso. Estos son poco usados por los investigadores de ciencias sociales, aparte de los geógrafos. Su uso por parte de los actores de la gobernanza territorial causa más problemas. Las herramientas de investigación en las ciencias sociales generalmente sufren un déficit de estandarización cuando se usan sobre el mismo territorio y las metodologías usadas raramente son explicitadas. Los instrumentos para procesar datos cuantitativos y cualitativos no son accesibles a los actores. Los sistemas para compartir la información siguen siendo defectuosos y ello perjudica la acción cooperativa y participativa. La ausencia de instrumentos de investigación locales, nacionales y transeuropeos es bastante apreciable. Los euro-barometers, que recogen cuestiones básicas de la opinión pública, constituyen la única excepción. Estos pueden contribuir a la toma de decisiones solo sobre la base de indicadores muy generales. De ningún modo pueden ser usados para describir las políticas de desarrollo territorial, la resolución de problemas sociales, y la gestión de la buena gobernanza. Se puede observar un cierto retraso en la posibilidad de establecer sistemas de indicadores, de delimitaciones territoriales, pero es destacable especialmente la ausencia de continuidad en la recolección de datos. La debilidad del enfoque multidisciplinar en el campo de las ciencias sociales y la división en sectores de la acción territorial impide el desarrollo de soluciones globales.
Así, el investigador en ciencias sociales o el actor local se encuentra en la situación de comparar datos recogidos en diferentes niveles territoriales, diferentes escalas de tiempo y basados en indicadores que están definidos de forma diferente. Las buenas prácticas en este campo no son bien conocidas y no gozan de una diseminación adecuada.
La acción de coordinación caENTI propone lograr mejoras, en el uso de la información territorial y en el uso de los instrumentos de análisis comparativo e investigación multidisciplinar, así como en el análisis de la gobernanza.








