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Inteligencia territorial y cultura del desarrollo

Inteligencia territorial, como la define nuestro grupo de investigación, tiene que ser capaz de diseñar formas de promoción del desarrollo de los recursos disponibles que, no solo tienen que evitar estropear e incluso tienen que aumentar el patrimonio historio-medioambiental pero también tienen que ser en conformidad con la cultura cuyo objetivo principal es sensibilizar a las necesidades inmateriales, pensadas como transnacionales.

Uno de los aspectos, presente en las sociedades post-industriales, concierne el concepto de desarrollo. De hecho, no se puede definirlo de manera única como una forma de producción industrial a gran escala, como se hizo hasta un pasado reciente. Este nuevo concepto, y es aquí que está el cambio, implica la convergencia de las diferentes formas de recursos no materiales, y en particular de los recursos humanos. Una cultura que elige valores no materiales, que especialmente conciernen el patrimonio artístico y los paisajes, nutre el sector turístico en sus múltiples dimensiones.

 

Sin embargo, no sostenemos que sobra el desarrollo económico y que por eso se tiene que conservar solo las organizaciones que marcaron la modernidad, al impregnarla de la importancia de los bienes inmateriales. Sin embargo, queremos subrayar la contribución de estos recursos inmateriales al desarrollo general. De manera científica y formal, queremos definir el límite entre el desarrollo sostenible en una zona socio-cultural determinada y el desarrollo económico.

El desarrollo de los recursos culturales disponibles sobre un territorio tiene que permitir seleccionar y promover las que pueden responder a las necesidades de una población heterogénea, a través de las diferentes dimensiones de la globalización. Al mismo tiempo, permite a las diferencias no hacerse un obstáculo a la afirmación de estas necesidades, pero al contrario subrayar el patrimonio de un territorio.

La inteligencia territorial tiene que conciliar los valores post-materiales con las de la cultura de la sociedad industrial, al apoyar el desarrollo de los recursos de los territorios. Esta disciplina reconoce las calidades implícitas y la unicidad de estas últimas y hace su uso atractivo para las sociedades glocales heterogéneas.

Este tipo de culturas, cuyo principal objetivo es sensibilizar al desarrollo, tiene que permitir emancipar a las poblaciones de una visión solo focalizada en los recursos disponibles, al promover las tradiciones que representan las particularidades de un territorio. Además, si se considera la multiplicidad de los territorios que constituyen una sociedad, esta última tiene que permitir la expresión de las diferencias, que permite avanzar.

Por eso, entre las competencias que tiene la inteligencia territorial la acción tiene una particular importancia. Favorece un desarrollo global de la cultura específica, que subraya las diferencias entre los elementos externos y endógenos de un territorio y no cede a las tentaciones de exclusión y de separación.

 
Inteligencia territorial y cultura del desarrollo

Salerno (Italia) 4-7 Noviembre 2009

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